No le mana…no le mana eso que decís, canalla infame, sino ámbar y perfume entre algodones

El mago Merlín patrocina la pregunta del examen:

3. Textos conservados de la épica española.

“la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado”

Published in: on octubre 29, 2008 at 3:11 pm  Dejar un comentario  

ASPECTOS TEÓRICOS PARA EL COMENTARIO DE TEXTO

Para poder acompañar y nutrir el comentario de texto tenéis a continuación información teórica sobre el poema. Tenedla en cuenta y pensar en redactar las partes generales de vuestro comentario.

TEMA Y ESTRUCTURA INTERNA

Son muchos los temas y motivos que se articulan en el tema central. La restitución de la honra del héroe por medio del esfuerzo se subdivide en motivos diversos: ascensión del héroe, integridad moral, valores éticos… Pero es la honra el eje central; la pública con el destierro, la privada con la afrenta de Corpes. Los temas centrales se inscriben dentro del código épico, el héroe es mesurado y lucha contra su destino, pero no se ve arrastrado por la fatalidad, a diferencia de la tragedia.

Su estructura puede entenderse en forma de “W”, con tres clímax y dos anticlímax. El clímax inicial es la situación de partida del Cid como caballero de la Corte, le sigue el anticlímax del destierro, el clímax del perdón real, el anticlímax de la afrenta de Corpes y el clímax de su resitución jurídica y personal.  Especial atención merece la estructura en tres partes que no coincide exactamente con la división en tres cantares. Sigue la propia división interna:

v.1085 “Aquí empieza la gesta…”

v.2277 “los versos van acabando…”

TÉCNICAS NARRATIVAS Y ESTILÍSTICAS DEL POEMA

Autor omnisciente y externo. Los tiempos verbales son flexibles. Su tono es parcial, neutro y en ocasiones cómico. Destaca la alternancia de hechos en la narración y los epítetos épicos que rompen la acción y enlazan con el auditorio. Reduce los hechos históricos e introduce hechos ficticios que acrecentan el valor estético. La lengua es arcaizante, aunque introduce neologismos y latinismos. El autor es culto y conoce el ámbito jurídico. Como defectos pueden reprocharse cierta sobriedad y un tanto de pobreza de vocabulario, ausencia de imágenes y de adjetivación y pobreza sintáctica (yuxtaposición frecuente).

Utiliza mucho la interrogación y la exclamación retórica. También el estilo pleonástico resalta lo épico, junto con el contraste dramático.

PERSONAJES

El héroe es modelo de humanidad. No es un héroe fantástico ni invencible, a pesar de que el eje central de la gesta es el heroísmo, aunque con ideales más laicos. El carácter propio es la mesura, el equilibrio, la ponderación y la estoica resignación.

Los musulmanes, en cambio, le tratan como un caudillo sangriento en sus historias. El Cid muestra el binomio “sapientia et fortitudo”. Sobre todo, humano. Buen marido, amante, fiel y diligente con su mesnada, fervoroso cristiano. Doña Jimena y sus hijas sirven para realzar su figura.
Los personajes negativos pertenecen a la alta nobleza (Garci Ordoñez, que aconseja el destierro), los infantes, ciertos árabes, el conde de Barcelona y los judíos. Con Alfonso VI se mantiene cierta cautela.

Published in: on octubre 22, 2008 at 8:05 pm  Dejar un comentario  

COMENTARIO DE TEXTO DEL CANTAR DE MIO CID

A continuación os dejo un comentario de texto sobre el fragmento inicial de El Cantar de mio Cid. Parte de un esquema un tanto diferente al que hemos visto en clase, pero creo que os puede ser de gran ayuda. Sólo deberíais incluir la parte esquematizada dentro del corpus del comentario.

“Con lágrimas en los ojos,   muy fuertemente llorando,

La cabeza atrás volvía    y quedábase  mirándolos.

Y vio las puertas abiertas,   y cerrojos quebrantados,

y vacías las alcándaras   sin las pieles, sin los mantos,

sin sus pájaros halcones,   sin los mudados.

   Suspiró entonces el Cid,   que eran grandes sus cuidados.

Habló allí como solía,   tan bien y tan mesurado:

-Gracias a ti, Señor Padre,   Tú que estás en lo más alto,

los que así mi vida han vuelto,    mis enemigos son, malos.”

1. Tema.

 

El tema del texto es el dolor que siente el Cid al dejar tierra.

2. Resumen.

 

Al marcharse, el Cid se vuelve a contemplar su casa vacía y desmantelada, desposeída de sus ropas y de sus aves de cetrería. Después, en una apelación a Dios, acusa a sus enemigos de lo que ocurre.

 

3. Estructura.

 

El texto está constituido por una tirada épica con rima asonante en “-a-o”. Al tratarse de una versión moderna de un texto medieval, el editor se ha tomado algunas licencias modernas. Así, la última palabra del segundo verso, “mirándolos”, posibilita la continuidad de la rima porque, al ser esdrújula, no se toma en cuenta la penúltima sílaba. Igualmente, se ha regularizado la métrica de los versos, pues todos tienen dieciséis sílabas, mediante la supresión de la penúltima sílaba de palabras esdrújulas (“mirándolos” al final del segundo verso y “alcándaras” al final del primer hemistiquio del cuarto verso) y el uso de sinalefas: entre “que” y “eran” en el segundo hemistiquio del sexto verso; entre “que” y “estás” en el segundo hemistiquio del octavo verso; entre “que” y “así” en el primer hemistiquio del noveno verso.

 

En el texto se pueden distinguir dos partes:

 

-Primera parte (vv. 1º-5º): descripción de lo que contempla el Cid.

-Primera subparte (vv. 1º-2º): llanto del Cid.

-Segunda subparte (vv. 3º-5º):estado de la casa del Cid al quedar vacía.

 

-Segunda parte (vv. 6º-9º): manifestación de la serenidad del Cid.

-Primera subparte (vv. 6º): gesto de pesar del Cid.

-Segunda subparte (vv. 7º- 9º): palabras del Cid sobre los culpables de su destierro.

 

4. Comentario crítico.

 

El texto pertenece al Cantar de Mío Cid, el más antiguo poema épico español conservado, cuya fecha de composición es incierta: 1120, para Menéndez Pidal; entre 1201 y 1207, según los estudios más recientes. En este poema se narra el destierro de don Rodrigo Díaz de Vivar (h. 1043-1099), infanzón castellano, su lucha en tierras musulmanas hasta recuperar el favor real y la primera boda de sus hijas, con el posterior juicio contra sus yernos.

Se trata de un poema del mester de juglaría, anisosilábico y de rima asonante, que plantea su argumento desde una perspectiva realista, circunstancia que lo convierte en una obra inusual dentro de la épica europea. También destaca por el carácter de su protagonista, un héroe de edad madura, prudente y pragmático, con una firme conciencia de su orden social y de la posición que en él le corresponde. A estos rasgos, se añade una personalidad emotiva, como se aprecia en el fragmento que comentamos, al marchar el héroe hacia el destierro.

La primera parte está organizada en torno a la mirada del héroe, con el fin de llamar nuestra atención sobre aquello que provoca su tristeza y que sintamos así de modo más inmediato su dolor. Para facilitar esta inmediatez con el lector, el texto comienza con un hipérbaton, en el que el complemento circunstancial del verbo “volvía”, ocupa todo el primer verso: “Con lágrimas en los ojos, muy fuertemente llorando”. De esta manera, antes de informarnos sobre lo que le ocurre al héroe, se nos da a conocer en primer lugar su pesadumbre. A ello contribuyen la intensificación de los sentimientos del héroe mediante el pleonasmo inicial, donde se muestra al Cid llorando (“Con lágrimas en los ojos”) y la amplificación hiperbólica de esa imagen en el siguiente hemistiquio (“muy fuertemente llorando”).

De la referencia a los ojos como manifestación del dolor, se pasa en el segundo verso a la mirada, cuya dirección se insinúa en los gestos externos del Cid: el Cid contempla lo que deja tras de sí. En estos gestos, que nos lo muestran girando la cabeza hacia atrás, (“la mirada atrás volvía”), y retrasando su marcha,  (“y quedábase mirándolos”), se descubre a un héroe ensimismado en lo que deja y dominado por la pena, ajeno a toda iniciativa que revele un carácter fuerte. Este aspecto del héroe redunda en la impresión de dolor que se nos transmite, pero también en la idea que nos formamos de él desde el principio del poema. El poeta ha escogido comenzar con el retrato de un hombre, no de un héroe. Y no sólo porque así nuestra identificación con el Cid será mayor. El que el Cid sea una persona que llora, capaz de conmoverse porque debe abandonar su hogar, nos predispone a creer en su honradez y en la injusticia del destierro al que se marcha. El rey, los infantes de Carrión o el conde de Barcelona son capaces de obrar con ira, con cobardía o con soberbia, pero nunca se dejan llevar por la emoción o la ternura. Sus sentimientos, sus defectos, no se salen de los que el oyente del poema podía relacionar con la nobleza o, mejor, con el poder que ejercía la nobleza. El Cid, sin embargo, es despojado desde estos primeros versos de estos rasgos. El héroe del poema ha de ser un héroe que actúe por razones que, en apariencia y sólo en apariencia, nada tengan que ver con su condición de noble: la recuperación de su familia, el cuidado de sus hombres, la consecución de un nuevo hogar… Y, por supuesto, el restablecimiento del honor del héroe, entendido en el poema más como un acto de justicia que de ascenso social,  aunque en el fondo no deje de ser esto último.

El segundo verso acaba provocando un momento de tensa incertidumbre al finalizar la frase sin desvelar lo que mira el Cid, el origen del sufrimiento, que se elude con el pronombre “los”. Esto permite que en los tres versos siguientes culmine la desolación del héroe, pues el poeta, descrita ya la situación, puede utilizar ahora un sólo verbo, “vio”, al principio y dejar que el resto del espacio de estos versos lo ocupen los objetos y seres que animaron la vida del protagonista.

En la enumeración de estos elementos, hay que destacar el uso de dos recursos opuestos. La dilación temporal que sugiere “quedábase mirándolos”, se mantiene mediante un polisíndeton, (“Y vio las puertas abiertas,   y cerrojos quebrantados,/y vacías las alcándaras”), al describir el estado en que queda la casa, como si la mirada del Cid penetrara las habitaciones abiertas y se espaciara en ellas, en la amplitud creada por el vacío en los cuartos desiertos. Sin embargo, al evocar los bienes perdidos, el estilo se acelera por el uso del asíndeton, (“sin las pieles, sin los mantos,/ sin sus pájaros halcones,  sin los mudados”),y resulta más tenso por la repetición constante de la preposición “sin” y la similicadencia, producida por el plural en que van todos los miembros de la enumeración. Se crea la sensación de que el héroe deja atrás un gran número de posesiones, cuando tan sólo se nombran dos prendas de abrigo y dos tipos de aves de cetrería, aunque todo ello de gran valor material, como corresponde a un noble guerrero de éxito y prestigio. Ambos recursos, el polisíndeton y el asíndeton, continúan profundizando en la pena del infanzón, descubriendo que los pensamientos del héroe están pendientes de aquellas cosas de su vida cotidiana que ya sólo existen en su recuerdo. Lo que consigue en estos versos el poeta es bastante sencillo y muy efectivo para atraer nuestro interés: mostrar a un héroe desconsolado y que ha sido despojado de todos sus bienes. Sin nada a su favor, casi como un mendigo, a partir de ahora se habrá de ver cuál es la verdadera grandeza del Cid.

En contraste con esta primera parte, puesta al servicio de la desolación del héroe y de su mirada fija en el pasado, la segunda parte recoge principalmente gestos externos del Cid (el suspiro y sus palabras) y supone la aceptación del presente. Se pretende mostrar la entereza del héroe y su mesura, una vez expresada la intensidad de sus sentimientos. Tras una última referencia al abatimiento del Cid, “que eran grandes sus cuidados”, se prepara el paso en el héroe de la contemplación a la acción con ese “habló”, que supone, en cuanto ruptura del silencio externo, una vuelta del hidalgo a la realidad. Así lo confirma la apostilla “como solía, tan bien y tan mesurado”, porque, al tiempo que matiza la actitud del héroe, nos retrata su personalidad habitual, para que el dolor de la primera parte se revele, por contraste, aún mayor al descubrir un carácter resistente a dejarse dominar por las emociones.

A la vez, esa misma personalidad se engrandece por el control que ejerce sobre unas circunstancias tan dolorosas. Esta impresión queda refrendada en las palabras del Cid, donde, lejos de expresar alguna queja o manifestar de algún modo su dolor, el héroe se limita a dar las gracias a Dios y a describir de una manera bastante estoica su situación, con una referencia muy contenida a sus enemigos, que tan sólo merecen un simple juicio ético: “malos”. Implica todo ello una asunción de lo pasado y un distanciamiento de lo ocurrido, que anuncia el carácter animoso y constante con que el héroe se enfrentará a los hechos futuros.

El texto es un brillante ejemplo de la habilidad del poeta del Cantar para sugerir caracteres y sentimientos con vivacidad en pocos versos, hasta el extremo de que ya en esta primera tirada queda retratada plenamente la personalidad del Cid que se desarrollará a lo largo del poema.

Published in: on octubre 22, 2008 at 7:21 pm  Comments (15)  

NATALIA MATA DIXIT:

En esta primera experiencia como críticos literarios Natalia Mata ha sido la elegida para ser publicada y llevarse +0,25 en la nota final de procedimientos. La mayoría de vosotros se ha basado en una sinopsis de sus aspectos más conocidos y ha pecado de ser poco personal. Se trataba de adueñaros momentáneamente de la obra para juzgar e interpretar algún aspecto que os interesara. A pesar de todo, el resultado no es negativo y seguro que os hace reflexionar y mejorar en vuestra próxima reseña. Sin más dilación os dejo el artículo de Natalia:

 

¿Quién no ha oído hablar nunca de Rodrigo Díaz de Vivar? ¿Quién no sabe que trata la obra de El cantar mio Cid?

El cantar de mio Cid es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance. Se trata de un cantar de gesta que narra las hazañas heroicas de Rodrigo Díaz de Vivar, hidalgo y caballero castellano. Éste ha sido un personaje muy significativo no sólo para la literatura castellana sino que también ha ejercido un gran peso sobre la cultura occidental, y más concretamente en Vivar, un pequeño pueblo de Burgos.

Son tan escasos los documentos referentes a la vida del mio Cid, que en pleno siglo XIX se puso en duda su existencia como personaje real. La realidad del Cid se vio colapsada por el carácter legendario (casi mítico) de los “cantares de gesta” de la Edad Media que pretendía resaltar las hazañas de el héroe y despertar el interés del público por ese personaje.

Historia Roderici, una crónica escrita en latín del siglo XII, probablemente entre 1180 y 1190 por un autor de la Rioja, es la fuente más fiable sobre la vida del héroe castellano.

Se sabe de el Cid que nació en Vivar (en la actualidad más conocida como Vivar del Cid) una aldea cercana a Burgos. La cultura de este pueblo, su historia, sus fiestas estan dedicadas a este personaje. El solar del Cid, por ejemplo, en el que destacan los escudos de Burgos y en el centro la leyenda de este caballero tan significativo para el pueblo. En él, también, podemos encontrar el que se supone que fue el cofre con el cual el héroe engañó a los judíos llenándolo de arena y fingiendo que era oro y el sepulcro del Cid y su mujer doña Jimena  desde 1921. En este pueblo, rinden homenje a este personaje y su historia en sus fiestas populares en el mes de junio y ofrecen la oportunidad de acercarnos a él mediante actividades y diferentes rutas.

Desde mi punto de vista, quizás, en la actualidad se haya idealizado demasiado al tan buen vasallo de su rey hasta el punto de que un pueblo entero se mantenga de su historia. En mi opinión, el Cid fue un personaje muy significativo para la reconquista española y el cantar ha sido y es un pilar para la literatura de nuestro país pero no creo que haya sido más importante que otros símbolos de nuestra cultura que, probablemente, hayan caído en el olvido.

Por Natàlia Mata

natalia-mata

Published in: on octubre 21, 2008 at 6:59 pm  Dejar un comentario  

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA PARA EL ESTUDIO DE EL QUIJOTE

el-quijote1 Sinopsis significativa de El Quijote

don_quijote_de_la_mancha_completo La obra completa en versión digital

la-figura-de-el-héroe1 Estudio comparativo de don Quijote, Amadís y el Cid

Published in: on octubre 20, 2008 at 8:00 am  Comments (1)  

COMENTARIO DE TEXTO DEL FRAGMENTO DEL EXAMEN PARCIAL

COMENTARIO DEL FRAGMENTO DE LA ILÍADA DEL EXAMEN PARCIAL DE LITERATURA ESPAÑOLA

 

Este fragmento pertenece al canto XXII de La Ilíada. En esta obra, atribuida tradicionalmente a Homero, se narran los últimos acontecimientos de la guerra de Troya (s.XIII), de otro nombre “Ilión”, concretamente el episodio más conocido como “la cólera de Aquiles”. Es, junto a La Odisea, la obra épica más importante de la literatura occidental. Ambas obras se atribuyen a Homero, personalidad discutida cuya cronología se extiende desde el siglo XII al V a.C. La crítica tradicional le sitúa hacia el siglo VIII a.C, seis siglos después de la contienda, y defiende su papel de rapsoda y escritor. No obstante, la controversia generada caló en la crítica más moderna, dudando de su identidad única y de su papel dentro de la obra. No parece contradecir esta opinión el hecho de que circulara una versión arcaica oral, por otra parte no testimoniada. El manuscrito conservado es del II a.C., aunque se conoce la existencia de otro que se remonta al VI a.C.

La épica griega parece nacer “ex nihilo”, con una voluntad testimonial, aunque impregnada de la concepción teocéntrica de su pueblo. La mitología pasa a ser una herramienta de comprensión de la realidad, de ahí su presencia aplastante en la literatura griega. No se discute su verismo, pues no comparte con la historiografía la objetividad científica. El poema épico es, ante todo, un poema, pero indiscutiblemente cumple otras funciones además de la literaria. En la época era un canto propagandístico, un recital de valores y una herramienta de cohesión social.

 

El tema de este fragmento es la ira que encierra la guerra, personificada en Aquiles después de matar a Héctor. El héroe, haciendo gala de la dualidad característica de la épica, habla de forma irracional mostrando su alegría cruel tras vencer al héroe troyano. Esta dualidad muestra el lado más visceral del héroe, que no es analizado desde la moral cristiana, sino desde su naturaleza de guerrero.

 

Respecto a su estructura externa, La Ilíada destaca por su composición en veinticuatro cantos o “rapsodias” y su narración en verso, concretamente hexámetros dactílicos, aunque el fragmento presentado no mantiene la traducción versada, sino que apuesta por la prosificación de las estrofas originales. También es relevante la alternancia entre narrador y las intervenciones de los personajes, ya sea Aquiles, ya algún soldado aqueo. Internamente puede separarse en dos partes, marcadas por la intervención del soldado aqueo. En la primera parte Aquiles testifica su muerte, y tras ser el primero en profanar el cadáver de Héctor, el bando aqueo celebra la victoria. En la segunda parte Aquiles dedica su triunfo a los dioses y recuerda la muerte de Patroclo antes de decidir volver al campamento griego.

 

Su tono es declamativo y grandilocuente, como es característico de la épica muestra las hazañas del héroe en un lenguaje sublime, expresivo y artificioso, como puede verse en el uso abundante de recursos literarios. La muerte, presente siempre, aparece personificada en “le cubrió con su manto”, momento de gran lirismo que muestra el descenso del alma de Héctor a los infiernos “el alma voló de los miembros y descendió al Hades, llorando su suerte, porque dejaba un cuerpo vigoroso y joven”. El narrador en tercera persona, identificado con Homero, no es imparcial, y muestra una consideración con el príncipe troyano. El epíteto épico y la adjetivación frecuente sirve para remarcar las cualidades divinas de los personajes, así ocurre en “el divino Aquiles”,o “ligero de pies” que junto a la presencia omnipresente de las divinidades mitifica la historia. Son muchas las referencias religiosas, el “Hades”, la “Parca”, “Zeus”… La utilización del pleonasmo “ardiente fuego” ayuda también a ensalzar el valor expresivo del texto que, no olvidemos, está vinculado a su recitación oral. La oralidad legitima, pues, la concentración de recursos expresivos.

Aquiles interviene en dos ocasiones con intervenciones enérgicas y elocuentes. Utiliza exclamaciones y preguntas retóricas para dirigirse con superioridad a sus soldados, mostrándose amenazador incluso con los dioses en su primera intervención. En la segunda, mucho más emotiva, el héroe hace gala de su bondad para reclamar el llanto por su amigo Patroclo, muerto por Héctor horas antes. En “mas ¿por qué en tales cosas me hace pensar el corazón?”, Aquiles rinde su furor guerrero a su dolor más humano.

 

Concluyendo, Homero, o quienquiera que fuese el rapsoda que engendró la obra, otorga la inmortalidad a uno de los momentos más dramáticos de la guerra de Troya, que destaca por la manifestación de los sentimientos más irracionales del ser humano, la guerra y la venganza, el orgullo y la derrota, la vida y la muerte.

 

Published in: on octubre 19, 2008 at 6:20 pm  Dejar un comentario  

¡Hola mundo!

Tras una primera sesión en el aula de informática, en la que habéis demostrado ser unos (epíteto omitido) internautas, disponéis de los vínculos directos a vuestras páginas en la columna de la derecha, bajo la categoría “Compañeros de clase“. Un espacio para vuestros quehaceres literarios, además de una ventana para hablar al mundo, “urbi et orbe“, o como dice wordpress: Hello world!

Amadís de Gaula, en su quinto centenario (1508-2008), patrocina la pregunta del examen:

 

4. Principales autores de la historiografía griega (sólo citar).

Published in: on octubre 8, 2008 at 7:37 am  Dejar un comentario  

EL CANTAR DEL MIO CID. Obra completa

A continuación os dejo la obra completa de El Cantar de mio Cid en formato pdf y un artículo que utilizaremos tanto para el Cid como para don Quijote. Se trata de una comparativa significativa del héroe y su concepción humana.

el_cantar_de_mio_cid_cu

la-figura-de-el-heroe

Published in: on octubre 6, 2008 at 8:44 pm  Comments (21)  

LA CUESTIÓN HOMÉRICA. ¿RAPSODA, POETA, ESCRIBANO O… INVENCIÓN? El talón de Aquiles de la crítica literaria:

El poeta y la Historia. La cuestión homérica.

Ningún otro poeta, ninguna otra figura literaria, en toda la Historia, ocupó un lugar en la vida de su pueblo como lo hizo Homero.

Fue simbolo preeminente de nacionalidad, la autoridad intachable de su historia primitiva y una figura decisisva en la formación de su Panteón.  (Moses Finley, “El mundo de Odiseo”).

Debido a la falta de testimonios arqueológicos solventes se ha considerado siempre los textos homéricos (La Iliada y La Odisea) como fuentes primordiales del historiador para conocer la Grecia que separa el mundo micénico de lo que conocemos como la época arcaica.

Pero durante los últimos años se ha producido un enérgico debate que pone en tela de juicio el valor histórico de los datos contenidos en los relatos homéricos.

Es la llamada en términos historiográficos la cuestión homérica. Este debate no es nuevo ni tan siquiera reciente ya que data fundamentalmente del siglo XVIII cuando comenzaron a plantearse dudas sobre la autenticidad de los textos o incluso se llegó a negar la existencia de Homero. Planteandose que tanto la Iliada como la Odisea fueron escritas por más de una persona.

Esta interpretación poseía un grado coherente de análisis, ya que se basaba en el hecho de que la poesía de Homero tiene un alto grado de reiteraciones y lugares comunes, que llevaban a esta conclusión.

Pero existe hoy día la idea de que los poemas homéricos son una elaboración individual, sobre una base épica tradicional. La cual sería recogida por Homero a la hora de componer sus obras.

En otro orden de cosas se ha tratado de ver en los poemas algo más que simples creaciones literarias. La pregunta clave que se hacen los historiadores es  ¿Describe Homero una sociedad real o imaginada?

Hasta hace relativamente pocos decenios se tenía la certeza de que lo que Homero cuenta en la iliada y la Odisea era real. En cambio hoy se piensa que estamos más bien ante una sociedad que Homero piensa y trasmite como su ideal.

Esta teoría se basa en observar como existe una combinación bastante peculiar de elementos de diferentes épocas. Desde el espacio micénico hasta las migraciones griegas de Asia Menor.

En definitiva lo que se trata de mostrar aquí es el valor no solo literario que poseen unas obras fundamentales para conocer la historia de la Grecia Antigüa, sino como los historiadores y críticos tratan de emplear como instrumentos de trabajo a Homero, para poder conocer mejor una de las épocas de la Historia más desconocidas. Por algo la llaman la época oscura.

Published in: on octubre 2, 2008 at 6:17 pm  Dejar un comentario  

SINOPSIS DEL CANTAR DE MIO CID

Published in: on octubre 2, 2008 at 6:06 pm  Comments (1)