COMENTARIO DEL FRAGMENTO DE EL QUIJOTE

Como ejemplo de comentario, aquí os dejo el mío sobre el fragmento. Os recuerdo que, para evitar plagios poco decorosos, no podrá incluirse en vuestro libro de El Quijote que utilicéis para el apartado de procedimientos.

 

Se trata de un fragmento del capítulo XXII de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, publicada en 1605 por Cervantes. Esta obra se ha convertido en uno de los grandes hitos de la literatura universal, y en la cumbre de la literatura española. Concebida por Cervantes como una parodia de la novela de caballerías, su trascendencia la ha convertido en un ejemplo de anticipación de la mentalidad barroca, en su tránsito desde el Renacimiento; también en la primera novela moderna.

Cervantes, nacido en 1547, vivió una vida convulsa y ajetreada, entre el idealismo y la desilusión, desde el éxito de Lepanto hasta el fracaso de “la Armada Invencible”. A sus cincuenta y ocho años, la mirada melancólica y desengañada de la vida del autor se filtra en cada capítulo de El Quijote. A don Quijote, al igual que a Cervantes, el presente le produce tristeza e incomprensión, por eso ambos miran al pasado con ilusión e idealismo.

 

El argumento de la obra es bien sencillo: un hidalgo de aldea enloquece de tanto leer novelas de caballerías y decide hacerse caballero andante. Su camino en pos de aventuras se convierte en una odisea desmitificada por las tierras de España, en la que suma derrotas y fracasos.

En este fragmento don Quijote se encuentra con unos presos condenados a galeras, y después de solicitar su historia decide liberarlos como muestra de su predisposición de ayudar al débil y menesteroso. Trata por lo tanto, del idealismo quijotesco sobre la libertad y la justicia, estandarte de la caballería andante.

 

Don Quijote y Sancho ya han vivido diferentes aventuras, como los molinos, las yeguas o el yelmo de Mambrino, pero este episodio será clave en el transcurso del devenir de la historia, puesto que cambiará la ruta de los personajes.  Después de liberar a los galeotes, y tras que éstos apaleen a don Quijote, deberán esconderse de la Santa Hermandad en Sierra Morena, donde la obra da paso a numerosas historias intercaladas.

La obra se estructura en torno a LII capítulos que contienen aventuras más o menos independientes, enmarcados por un título significativo herencia de la novela de caballerías. El fragmento elegido corresponde al inicio del capítulo XXII, y al juicio deliberativo de don Quijote después de escuchar a los condenados, separados por una elipsis. Externamente puede notarse el inicio narrativo que corresponde al narrador, y las posteriores intervenciones de Sancho y don Quijote.

 

El capítulo se inicia con la controvertida figura de Cide Hamete Benengeli, clave del perspectivismo cervantino y del juego de narradores con el que su autor se burla de las novelas de caballerías. Cervantes se esconde tras una serie difusa de personajes que escriben sobre su héroe, apareciendo y desapareciendo puntualmente. También se sirve de él para dotar a la obra de ironía y sarcasmo (“arábigo y manchego”).

El léxico es altisonante y periclitado, como imitación de los libros de caballería, aunque las acciones no son dinámicas y continuadas, sino que son más bien breves, con predominio del diálogo y, para colmo de don Quijote, marcadas por su fracaso. No obstante, ya sabemos que la concepción heroica de don Quijote, lejos del héroe épico, se basa en el estrépitoso fracaso de sus acciones, la derrota como elemento ridículo pero mitificador. Por ello muchos románticos vieron en don Quijote el anticipo de la lucha frustrada contra la realidad. A pesar del sarcasmo de sus finales, le mueve el más alto ideal de justicia (cristiana): aquí encaja la ejecución de mi oficio: desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los miserables.”

Sancho sirve para contrastar el idealismo quijotesco, y desde el inicio se opone a emprender acciones contra el rey , aunque responde de manera lúcida (“la justicia, que es el mesmo rey, no hace fuerza ni agravio a semejante gente, sino que los castiga en pena de sus delitos”.), por lo que puede apreciarse el proceso de homogeneización entre ambos caracteres, lo que algunos críticos señalan como la “quijotización” de Sancho.

Tras la elipsis, don Quijote responde de forma extensa y juiciosa haciendo gala de un erasmismo y neoplatonismo acentuado, alabando la libertad y el libre albedrío. No obstante, la mitificación de la realidad y la locura se aprecian en la defensa del alcahuete, “oficio necesario para la república”, claro rasgo heredado de la novela de caballerías.

 

Podemos concluir con la significativa y última apreciación de don Quijote, con la que hace referencia a la locura:   Lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres, dando a entender que tienen fuerza para hacer querer bien, siendo, como digo, cosa imposible forzar la voluntad”. Este alarde de libertad platónica encierra la naturaleza del ser humano, el alma, en una concepción individualista donde el hombre es espíritu libre e independiente. Don Quijote seguirá luchando contra los fantasmas que él mismo engendró. Quizás porque prefiera una locura que le entusiasme a una verdad que le abata.

Daniel Gómez Caballero

Published in: on noviembre 30, 2008 at 12:20 pm  Comments (4)  

¡Albricias, albricias!

“Sólo sé que no sé nada”- dijo Sócrates.

Él hubiera suspendido el examen.

Aquí tenéis la ansiada pregunta. Preparadla a conciencia.

  1. La primera y la segunda parte de El Quijote. Diferencias.

Published in: on noviembre 29, 2008 at 7:13 pm  Comments (3)  

COMENTAMOS “EL ALMA ROMÁNTICA”

EL VIAJERO DE FRIEDRICH CASPAR DAVID

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El yo heroico se puede apreciar en el desafío que hace el hombre a la naturaleza, su heroicidad es una causa perdida porque no podrá ganarla, pero él se enfrenta con la realidad para alcanzar aunque sea trágicamente, la inmortalidad.

El yo rebelde se percibe en la voluntad del hombre de que su poder personal esté por encima de todo y se alía con la fuerza sobrenatural de la naturaleza para alcanzar su fin, la inmortalidad dicha anteriormente.

El yo apasionado se transmite gracias a la posición del viajero, aunque está de espaldas el hecho de estar tan seguro en una situación como es estar en un acantilado demuestra su pasión por la naturaleza, un elemento que trasciende del individuo humano y que lo supera.

El yo desbordante queda totalmente caracterizado con la idealización de la naturaleza como lugar idílico  difícil de encontrar en la vida real del día a día, en este aspecto, influye el campo de visión que tiene el viajero.

En la composición de los egos del alma romántica hay que valorar la pintura, sobretodo la textura de las nubes.

Por Núria Pacheco

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Esta pintura refleja un claro espejismo de la edad romántica.

Al ver el cuadro a simple vista, podemos ver un hombre de mediana edad sobre unas rocas frente a las montañas y de espaldas a nosotros, con esta postura nos permite ponernos en su lujar con más facilidad y así sentirnos como parte de la obra.

Pero si lo analizamos teniendo en cuenta lo que nos transmite, podemos canalizar diferentes aspectos;

Para empezar una clara subjetividad, ya que encontramos el protagonista centrado en la imagen que su función es de eje central en la pintura, el que da todo el sentimiento de grandeza y poder frente a la naturaleza.

Encontramos presente el “yo heroico”, al enfrentarse a la realidad, asume la inutilidad de su lucha debido a que no hay nada que hacer frente a la naturaleza, siempre es más poderosa que el ser humano, y se puede interpretar que el protagonista llega a alcanzar su inmortalidad, la asume, ya que nosotros nacemos, vivimos y morimos pero por ejemplo las olas del mar nunca van a dejar de golpear a las rocas, ni va a dejar de salir el sol una mañana.

Uno de los combates del alma romántica que se pueden interpretar, es el combate entre lo infinito y lo anhelo y lo limitado de las fuerzas que dispone. Remarcando así el poco poder que tenemos los seres humanos frente a la vida.

La posición del hombre encima de las rocas nos puede dar a entender el “yo rebelde”, la prima voluntad de ser y de poder personal, por encima de todo. Aunque la opresión por nuestros límites no es bien concebida y esto provoca luchas con todo aquello que nos coarta la libertad, en este caso, el poder de lo natural.

Otro carácter esencial es el “yo desbordante”, ya que el individuo romántico tiende a situarse en lugares ideales, donde se cumplan sus deseos ya que esto le resulta imposible a la realidad. Seguramente el momento de éste retrato estaba presenciado por una reflexión, posiblemente pesimista, tal como eran en general sus mentalidades, preguntándose un porqué y lamentándose de su existencia.

Algunos valores que posiblemente se pudieran relacionar con esta obra, son; el suicidio, debido a que podría ser que en algún momento se suicidara por su infelicidad, o la esclavitud que le supone vivir.

También el ego, por su gran protagonismo del momento y al querer  estar sólo sin nadie con quien compartir sus lamentos. La esclavitud, de ser dominado por la naturaleza y no ser él el más fuerte. El deseo, de ser algo más que un simple ser inmortal. El escapismo, al no estar relacionado con la rutina y poder contemplar las montañas y su gran posición frente a la soledad, él frente a todo.

Por Carlota Macià

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OFELIA DE MILLAIS

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Es un cuadro oscuro, pero a la vez lleno de colorido, que le quita importancia a uno de los tópicos sobre los que se preocuparon más los románticos: la muerte. La presentan como algo bello; hay un contraste brutal entre lo oscuro y esos colores tan vivos. Sorprende la posición en que se encuentra Ofelia, sobre todo la de las manos, como si nos ofreciera algo, y, también, el gesto de su rostro.

En esta impactante pintura podemos encontrar toques del yo heroico: Ofelia se cae al lago, parece ser que accidentalmente, mientras está recogiendo unas flores, se ahoga y se une con la naturaleza. Esta manera de morir, tan “ridícula”, por decirlo de alguna manera, hace pensar en el hilo tan fino que separa la vida de la muerte y en como todos podemos fracasar cuando menos nos lo esperemos. También podemos intuir rasgos del yo apasionado: sólo hay que ver los colores que se usan y la figura de la misma Ofelia. El yo desbordante también aparece. Por un lado, encontramos ese lugar tan lleno de vida y, por el otro, esa bella mujer, muerta, y con una mirada indescriptible, que parece que esté soñando en un mundo más allá de los límites humanos, imaginándose todo aquéllo que no ha podido tener en vida.

Es un cuadro sorprendente, impactante, lleno de sentimiento romántico, que transmite un punto de vista de la muerte escalofriante y lo contrasta con la belleza de la naturaleza.

Por Aïda Vinyals

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Published in: on noviembre 27, 2008 at 11:14 am  Dejar un comentario  

FRAGMENTO DE EL QUIJOTE PARA SU COMENTARIO LITERARIO 26/11/08

 

CAPÍTULO XXII

De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que,

mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir

 

Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego, en esta gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia, que, después que entre el famoso don Quijote de la Mancha y Sancho Panza su escudero pasaron aquellas razones que en el fin del capitulo veinte y uno quedan referidas, quedon Quijote alzó los ojos y vio que por el camino que llevaba venían hasta doce hombres a pie, ensartados como cuentas en una gran cadena de hierro por los cuellos, y todos con esposas a las manos; venían ansimismo con ellos dos hombres de a caballo y dos de a pie; los de a caballo con escopetas de rueda, y los de a pie con dardos y espadas, y que, así como Sancho Panza los vido, dijo:

Esta es cadena de galeotes: gente forzada del rey que va a las galeras.

¿Cómo gente forzada? —preguntó don Quijote—. ¿Es posible que el rey haga fuerza a ninguna gente?

No digo eso —respondió Sancho—, sino que es gente que por sus delitos va condenada a servir al rey en las galeras de por fuerza.

En resolución —replicó don Quijote—, como quiera que ello sea, esta gente, aunque los llevan, van de por fuerza y no de su voluntad.

Así es —dijo Sancho.

Pues desa manera —dijo su amo—, aquí encaja la ejecución de mi oficio: desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los miserables.

Advierta vuestra merced —dijo Sancho— que la justicia, que es el mesmo rey, no hace fuerza ni agravio a semejante gente, sino que los castiga en pena de sus delitos.

[…]

A no haberle añadido esas puntas y collar —dijo don Quijote—, por solamente el alcahuete limpio no merecía él ir a bogar en las galeras, sino a mandallas y a ser general dellas, porque no es así como quiera el oficio de alcahuete, que es oficio de discretos y necesarísimo en la república bien ordenada, y que no le debía ejercer sino gente muy bien nacida, y aun había de haber veedor y examinador de los tales, como le hay de los demás oficios, con número deputado y conocido, como corredores de lonja, y desta manera se escusarían muchos males que se causan por andar este oficio y ejercicio entre gente idiota y de poco entendimiento, como son mujercillas de poco más a menos, pajecillos y truhanes de pocos años y de poca experiencia, que a la más necesaria ocasión, y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cuál es su mano derecha. Quisiera pasar adelante y dar las razones por que convenía hacer elección de los que en la república habían de tener tan necesario oficio, pero no es el lugar acomodado para ello: algún día lo diré a quien lo pueda proveer y remediar.

Solo digo ahora que la pena que me ha causado ver estas blancas canas y este rostro venerable en tanta fatiga por alcahuete, me la ha quitado el adjunto de ser hechicero; aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan; que es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que le fuerce. Lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres, dando a entender que tienen fuerza para hacer querer bien, siendo, como digo, cosa imposible forzar la voluntad.

Published in: on noviembre 26, 2008 at 7:26 am  Dejar un comentario  

AÏDA VINYALS I GARRIDO

DEMENCIA    por Aïda Vinyals

 

Cuando pensamos en don Quijote de la Mancha, nos viene a la cabeza la palabra “locura”. Pero, ¿qué es la locura? Siempre asociamos este término a algo infame pero, la verdad es que, si don Quijote está loco, yo también quiero estarlo.

No podemos evitar vivir en este mundo, y tampoco ser esclavos del tiempo que nos ha tocado, pero no por eso tenemos que conformarnos y ser todos unos soldados, desfilando uno tras otro, a la misma velocidad y sin poder irnos de las filas. No podemos limitarnos a sobrevivir y aceptar esa absurda monotonía que corrompe nuestras almas día tras día.

Don Quijote ha creado su propio mundo porque el que hay le impide ser el héroe que él cree ser. Vive entre magos y encantadores, reyes y princesas, las más hermosas damas y los más terribles gigantes; lucha para que todas las personas puedan ser libres, y que la justicia y la bondad sean los ideales que venzan en todos los reinos, sean los que fueren.

Hay, también, esos que no pueden entender a don Quijote y hacen lo imposible para que vuelva a su aldea y se olvide de todo lo que ellos creen que le hace perder la cabeza. Lo cierto es que los demás no saben que esta demencia que asedia cuerpo y espíritu, es la que da entendimiento a su existencia, es la que inquieta a su persona.

Yo, como el tan ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, me resigno a ser un peón más entre la multitud. He intentado luchar contra el poderoso dictador, el tiempo, aunque sin resultado. Así pues, he querido que mi mundo no sea como el de los demás. Vivo en mi mente más que en la propia tierra, no me importa que la quimera de mis sueños supere a la realidad porque cada uno vive la suya propia y ésa es la única que podemos elegir nosotros mismos, que podemos manipular, aunque hay demasiadas mentes perturbables.

La única y verdadera realidad es la que está en nuestra mente y permanece siempre, aunque no tan impertérrita, incólume, por estar expuesta a la contaminación ajena. Los demás intentan ganarte la partida, trocar tu identidad y, asimismo, cambiar también tu realidad, aunque que con Alonso Quijano no lo consiguieron hasta el último de sus días..

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Published in: on noviembre 24, 2008 at 9:45 pm  Dejar un comentario  

PLAZO DE VOTACIONES AGOTADO

El plazo de votaciones ha expirado. El porcentaje de votaciones ha sido significativamente bajo, lo que hará cuestionar el sistema de jurado popular. No obstante, esto no exime su vigencia legal, por lo tanto el artículo electo es el de Aïda Vinyals, con un recuento total de … 2 votos a favor, ninguno en contra. 

Así que enhorabuena, Aïda.

Published in: on noviembre 24, 2008 at 9:22 pm  Dejar un comentario  

“Por un 0,25, ¡un mundo!”

En la línea de democratización (puntual) del proceso educativo, he creído conveniente que participéis, por esta vez, en la elección del merecedor del 0,25 de nuestra sección “Yo y la literatura. Aprendiendo a ser crítico literario” del tema 4. Podría declararlo desierto, pero como dijo Picasso, “quien se guarda un elogio, se queda con algo ajeno”, así que voy a partir una lanza en favor vuestro y os voy a conceder esta deferencia por el esfuerzo que estáis dedicando (o bien interpretando acertadamente) y el buen ritmo de las clases. Así que se abre el plazo de votaciones. Para hacerlo es menester que seáis alumnos de literatura (no es difícil controlaros, sois quince…) y que dejéis un comentario en esta entrada con vuestro nombre y apellidos  (no con nicks estrambóticos), y vuestro voto. Se ruega que justifiquéis el voto y que leáis la totalidad de las propuestas. En caso contrario se restituirá el sistema absolutista del jurado unipersonal.

democracia

Published in: on noviembre 19, 2008 at 8:08 pm  Comments (3)  

AÏDA VINYALS I GARRIDO

“Escribimos por amor al arte”. Eso dicen de nosotros. Que la literatura es entretenimiento, juego, ocio… Que sus enseñanzas son vanas, superficiales, prescindibles… Que su contenido es irreal, falso, fantástico… Que no encierra la verdad ni se fundamenta en axiomas demostrables…  

¿Entonces por qué escribimos?  Escribimos para conocernos, para expresarnos, para comunicarnos. Para consolarnos, para liberarnos, para redimirnos. Para quejarnos, para denunciar, para luchar. Para sufrir, para llorar, para gritar. Para reír, para disfrutar, para gozar. ¿No son suficientes motivos? Sólo hace falta que cada uno encuentre el suyo y lo satisfaga. Es una manera de mostrar el alma que llevamos dentro entre las muchas máscaras que nos rodean. Una afirmación como personas. Como sujetos. Como “yo”.

Yo pienso, luego existo. Yo existo, luego siento. Yo siento, luego escribo…

Ya sabéis que podéis participar activamente en la página web con vuestras creaciones. Aïda Vinyals escribió este poema y ha decidido regalárnoslo.

 

Aïda Vinyals i Garrido

Mi inspiración, que adormecida sueña

con una mano con la que revivir,

me preguntaba entre delirios

el porqué de su ausencia en mi memoria.  

 

Tiempo hace que el rumbo,

Que parecía encaminarme hacia la verdad,

Se ha perdido entre la bruma de los días,

Cálidos, y a la vez helados,

De este nuevo otoño que se pasea de calle en calle,

La rutina del cual es esperar

A que llegue otro invierno

Y llene de vacío, lluvia, frío,

A quienes se atrevan a retarle.

 

¿Por qué, si no somos nada,

Podemos llegarlo a ser todo para alguien?

 

¿Por qué, cuando parece que todo tenemos,

La nada es la que inunda nuestras almas?

 

Si cada momento es único e irrepetible,

Me da miedo pensar en cuántos he dejado pasar

Mientras flotaba por mi utópico paraíso,

Mientras de vivir me había olvidado.

 

Ahora, perdida en este confuso noviembre,

Desvaneciéndome entre las sombras

Y recordándome sin tener más remedio,

Espero y, con la mente en blanco, lo pienso todo.

La verdad que todos buscamos,

No es sino la que está más adentro

Y se alimenta de los instantes, los más pequeños detalles.

 

Pero a mí, yo que vago como cuerpo inerte entre el humo

Sólo me quedan unas palabras que embellecer,

Unas calles por recorrer, un invierno para sobrevivir,  

Sólo me faltan ausencias que suplantar,

Delirios por superar, instantes para recordar.

Published in: on noviembre 11, 2008 at 6:36 pm  Comments (2)  

SI PUDIERA…

Siguiendo con Jorge Luis Borges, os dejo un poema muy especial.

INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

Published in: on noviembre 10, 2008 at 7:40 pm  Dejar un comentario  

Jorge Luis Borges

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
Ni tengo respuestas para tus dudas o temores
Pero puedo escucharte y compartirlo contigo.


No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
Pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón.
Pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo.

 

Published in: on noviembre 6, 2008 at 2:20 pm  Dejar un comentario