COMENTAMOS “EL ALMA ROMÁNTICA”

EL VIAJERO DE FRIEDRICH CASPAR DAVID

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El yo heroico se puede apreciar en el desafío que hace el hombre a la naturaleza, su heroicidad es una causa perdida porque no podrá ganarla, pero él se enfrenta con la realidad para alcanzar aunque sea trágicamente, la inmortalidad.

El yo rebelde se percibe en la voluntad del hombre de que su poder personal esté por encima de todo y se alía con la fuerza sobrenatural de la naturaleza para alcanzar su fin, la inmortalidad dicha anteriormente.

El yo apasionado se transmite gracias a la posición del viajero, aunque está de espaldas el hecho de estar tan seguro en una situación como es estar en un acantilado demuestra su pasión por la naturaleza, un elemento que trasciende del individuo humano y que lo supera.

El yo desbordante queda totalmente caracterizado con la idealización de la naturaleza como lugar idílico  difícil de encontrar en la vida real del día a día, en este aspecto, influye el campo de visión que tiene el viajero.

En la composición de los egos del alma romántica hay que valorar la pintura, sobretodo la textura de las nubes.

Por Núria Pacheco

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Esta pintura refleja un claro espejismo de la edad romántica.

Al ver el cuadro a simple vista, podemos ver un hombre de mediana edad sobre unas rocas frente a las montañas y de espaldas a nosotros, con esta postura nos permite ponernos en su lujar con más facilidad y así sentirnos como parte de la obra.

Pero si lo analizamos teniendo en cuenta lo que nos transmite, podemos canalizar diferentes aspectos;

Para empezar una clara subjetividad, ya que encontramos el protagonista centrado en la imagen que su función es de eje central en la pintura, el que da todo el sentimiento de grandeza y poder frente a la naturaleza.

Encontramos presente el “yo heroico”, al enfrentarse a la realidad, asume la inutilidad de su lucha debido a que no hay nada que hacer frente a la naturaleza, siempre es más poderosa que el ser humano, y se puede interpretar que el protagonista llega a alcanzar su inmortalidad, la asume, ya que nosotros nacemos, vivimos y morimos pero por ejemplo las olas del mar nunca van a dejar de golpear a las rocas, ni va a dejar de salir el sol una mañana.

Uno de los combates del alma romántica que se pueden interpretar, es el combate entre lo infinito y lo anhelo y lo limitado de las fuerzas que dispone. Remarcando así el poco poder que tenemos los seres humanos frente a la vida.

La posición del hombre encima de las rocas nos puede dar a entender el “yo rebelde”, la prima voluntad de ser y de poder personal, por encima de todo. Aunque la opresión por nuestros límites no es bien concebida y esto provoca luchas con todo aquello que nos coarta la libertad, en este caso, el poder de lo natural.

Otro carácter esencial es el “yo desbordante”, ya que el individuo romántico tiende a situarse en lugares ideales, donde se cumplan sus deseos ya que esto le resulta imposible a la realidad. Seguramente el momento de éste retrato estaba presenciado por una reflexión, posiblemente pesimista, tal como eran en general sus mentalidades, preguntándose un porqué y lamentándose de su existencia.

Algunos valores que posiblemente se pudieran relacionar con esta obra, son; el suicidio, debido a que podría ser que en algún momento se suicidara por su infelicidad, o la esclavitud que le supone vivir.

También el ego, por su gran protagonismo del momento y al querer  estar sólo sin nadie con quien compartir sus lamentos. La esclavitud, de ser dominado por la naturaleza y no ser él el más fuerte. El deseo, de ser algo más que un simple ser inmortal. El escapismo, al no estar relacionado con la rutina y poder contemplar las montañas y su gran posición frente a la soledad, él frente a todo.

Por Carlota Macià

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OFELIA DE MILLAIS

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Es un cuadro oscuro, pero a la vez lleno de colorido, que le quita importancia a uno de los tópicos sobre los que se preocuparon más los románticos: la muerte. La presentan como algo bello; hay un contraste brutal entre lo oscuro y esos colores tan vivos. Sorprende la posición en que se encuentra Ofelia, sobre todo la de las manos, como si nos ofreciera algo, y, también, el gesto de su rostro.

En esta impactante pintura podemos encontrar toques del yo heroico: Ofelia se cae al lago, parece ser que accidentalmente, mientras está recogiendo unas flores, se ahoga y se une con la naturaleza. Esta manera de morir, tan “ridícula”, por decirlo de alguna manera, hace pensar en el hilo tan fino que separa la vida de la muerte y en como todos podemos fracasar cuando menos nos lo esperemos. También podemos intuir rasgos del yo apasionado: sólo hay que ver los colores que se usan y la figura de la misma Ofelia. El yo desbordante también aparece. Por un lado, encontramos ese lugar tan lleno de vida y, por el otro, esa bella mujer, muerta, y con una mirada indescriptible, que parece que esté soñando en un mundo más allá de los límites humanos, imaginándose todo aquéllo que no ha podido tener en vida.

Es un cuadro sorprendente, impactante, lleno de sentimiento romántico, que transmite un punto de vista de la muerte escalofriante y lo contrasta con la belleza de la naturaleza.

Por Aïda Vinyals

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Published in: on noviembre 27, 2008 at 11:14 am  Dejar un comentario  

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